Si el sistema judicial quisiera erradicar las contradicciones y pacificar la realidad, pecaría de un optimismo de lo más simplista. Si la justicia cree que las discordias sociales sobre despenalizaciones y legalizaciones, junto a las antinomias de la situación actual que presentan a los consumidores y el cultivo no como esenciales, sino accidentales y provisionales, que un día se resolverán y cederán su lugar a una era de "armonía", no enfrenta el conflicto, aunque suene existencial, de reconocer la célula inicial para la vida, "el huevo o la gallina,¿qué fue primero?". Superar la impiedad de no poder reconocer a la semilla como origen y en potencial, ya que no todas son fértiles, liberándola de todo delito, serí÷ a un pequeño pero claro paso de cómo una persona se da el derecho de autoabastecerse y no tener trata alguna con el mercado negro.
El violento allanamiento que sufrió el growshop Pulpot por parte de la policía metropolitana, mostrando sus intenciones en la búsqueda de "drogas", sin éxito alguno, lo dieron vuelta todo y se llevaron las semillas de la colección privada de Ezequiel. Semillas, sin contenido alguno de THC, que ante la ley son potenciales de un delito, no se puede condenar por un delito que aun no se cometió. Los medios en su afán de informar, tergi- versan la información intentando dar un marco trascendental al hecho, al punto tal de tomar un fertilizante natural como un "elemento específico para producir drogas", una falacia que solo suma para la desinfor- mación, el deporte nacional de los medios de comunicación en nuestra república.
"No creer en nada y no esperar nada" son las dos máximas del nihilismo social siendo parte de un pesimismo social aun latente luego de los fallos contradictorios de las distintas cortes, ¿poder cultivar pero no sembrar?, ¿plantas si, semilla no?, ¿el cannabis cae en forma de lluvia?. La antinomia no se resuelve, está en su naturaleza, por eso no se puede tergiversar: elección a favor del in- dividuo o sacrificio a la sociedad. Ninguna política puede ahorrar en materia de lucha, de conflicto, ya que son los principios motores de toda realidad. No perder la lucidez y la clara certeza de que sea cual sea el prin- cipio social, no hay que esperar el "Paraíso terrenal", en la disminución de todas las utopías optimistas para nuestros derechos, toda sociedad es y será explotadora, usurpadora y dominadora. Y no lo es por accidente, sino por esencia.
Larga vida a Haze. |